sábado, 11 de febrero de 2012

Encuentro de la Comisión de Justicia, Paz y Salvaguarda de la Creación OFM Conv. FALC

Apreciado Hermanos.
Reciban un fraternal saludo de Paz y Bien en el Señor Jesucristo.
 

Nosotros, miembros de la comisión de JPSC FALC, reunidos en el Tabor, Valle de Ángeles, Tegucigalpa - Honduras, del 9 al 13 de enero del presente año; impulsados por la Palabra del Señor y el carisma de San Francisco y Santa Clara; como Hermanos Menores Conventuales de América Latina, junto con un grupo de laicos que trabajan con nuestros Hermanos en Honduras, -teniendo como invitados a Fr. Francisco Leudo, Delegado General de JPSC y a Fr. Mike Lasky representante de Fanciscans Internacional de la Oficina de NY-,  hemos celebrado el tercer encuentro de nuestra comisión, haciéndonos voceros del Espíritu de la misión de la FALC en el campo de la Justicia, la paz y la Salvaguarda de la Creación.


Durante estos días hemos evaluado el caminar de la comisión en estos tres años, a la luz de la Palabra de Dios, escuchada y celebrada en la Eucaristía, cada día de nuestro encuentro; nosotros, como el leproso (cf. Mc 1,40-41), salimos al encuentro del Maestro para pedir ser curados de nuestras lepras, y, poder así, con libertad y compromiso, seguir animando a nuestros hermanos y hermanas de América Latina a continuar formándose para asumir la misión que clama nuestra respuesta a favor de la Justicia, la Paz y la Salvaguarda de la Creación en nuestras tierras.


 “Viendo a la multitud, se conmovió por ellos, porque estaban maltratados y abatidos, como ovejas sin pastor” (Mt 9,36). Como discípulos del Señor, conmovidos de esta realidad de desigualdad, injusticia social y de atropellos a la creación, que viven nuestros pueblos, -como lo hemos experimentado y constatado en Honduras y Centroamérica-, la Comisión hace un llamado a la Confederación FALC a no descuidar la formación y la misión por la Justicia, Paz y Salvaguarda de la Creación, como expresión auténtica de nuestro Carisma.

 Animamos a los formadores, Ministros y Custodios a contemplar con más énfasis en los planes de las etapas de formación y en los planes pastorales un interés creciente por la Justicia, la Paz y la Salvaguarda de la Creación, como lo indica el Documento de Aparecida (cf. DA 358), y de manera especial la formación de las nuevas generaciones, como nos lo pide el Papa en su mensaje de la jornada mundial de la Paz del 2012: “Educar a los jóvenes en la justicia y la paz”.

Nuestro encuentro en Honduras ha tocado nuestros corazones al escuchar a los laicos y hermanos comprometidos con la causa de los más pobres, hasta arriesgar sus propias vidas; conscientes que los costos económicos para estar aquí son grandes, constatamos que no han sido en vano; por el contrario, el paso por estas tierras centroamericanas nos ha llamado a reforzar nuestra conversión y convicciones franciscanas por los más pobres. También ha servido como instrumento de apoyo fraterno y solidario a los Hermanos de la Custodia Centro Americana María, Madre de los Pobres.    


 La Comisión, como fruto de nuestro encuentro, presenta a ustedes nuestra evaluación del caminar como Comisión: Luces, sombras y desafíos u horizontes, con sus mediaciones, para desarrollarlos en los próximos seis años:

Luces:
•      A la luz de la Exhortación Potsinodal Verbum Domini, constatamos que el  empeño por la JPSC tiene como punto de partida e inspiración la Palabra de Dios, que se expresa en la doctrina social y en el Carisma franciscano.
•      Nos sentimos Interpretes e identificados con el proceso que la Iglesia en América Latina ha logrado en favor de la vida, la ecología, la justicia y la Paz.
•      Deseamos vivir la actualización del carisma Franciscano Conventual a luz de las opciones del Evangelio, como Francisco de Asís; como una manifestación de ello es el interés prestado por la Confederación FALC en la articulación del trabajo.
•      Vemos un despertar prometedor en los hermanos de las jurisdicciones de L.A. en la toma de conciencia, para rescatar y avanzar en el trabajo por la JPSC.
•      Reconocemos los esfuerzos de la Orden para formar a los hermanos por una pasión en la séquela Crhisti (Argentina 2010), que debe manifestarse en la solidaridad, en la interculturalidad (Nairobi 2011), y en el llamado a vivir una vida franciscana más sobria (Carta Min Gen. 2012), que son las bases para la JPSC.
•      Reconocemos que dentro de las jurisdicciones existen muchas iniciativas de los hermanos en el trabajo por la JPSC que aunque no son considerados como tal, lo son.


Sombras:
•      Frente al desinterés, la desmotivación y falta de compromiso de algunos hermanos nuestros, sentimos  que aún es necesario seguir trabajando en la formación y el testimonio para fortalecer el trabajo por la JPSC.
•      Percibimos que frente a las complejas estructuras sociales, económicas y éticas, nuestra respuesta pastoral sigue siendo incipiente y fragmentaria.
•      En un mundo cada vez más globalizado, reconocemos la existencia de barreras que  impiden la articulación del trabajo en común, entre las distintas jurisdicciones de la Orden.
•      Sentimos la dificultad de políticas poco definidas del Gobierno central de la Orden en lo concerniente a la JPSC.
•      Vemos con preocupación que faltan elementos pedagógicos para la formación en JPSC en los procesos de formación en A.L., que oriente a los formandos y los hermanos hacia una mayor cualificación de vida, que pasa por la JPSC según el carisma, no solo para los frailes sino para todos los seres humanos y hermanas creaturas.
•      La opción por los pobres, entre las opciones pastorales de nuestras presencias, se ha debilitado; éstas arriesgan ser respuestas a las demandas inmediatas,  sin tener en cuenta las exigencias del carisma.
•      La opción por la JPSC no llega aún a concretar las exigencias del carisma Franciscano. Estamos en camino, pero con mucha lentitud en relación a las exigencias de la situación de América Latina.


Desafios u Horizontes
1.      Continuar juntos en los proyectos iniciados, aún sin financiación externa, promocionando la autofinanciación; esto sin desconocer la importancia del intercambio entre las diferentes expresiones de solidaridad en la Orden, según el Espíritu de Nairobi, que en A.L. se traduce como JPSC.
Mediaciones:
  • Acuerdo entre las comisiones de JPSC de las conferencias  FALC y CFC, para un intercambio solidario a nivel cultural y de igualdad de relaciones; en la búsqueda de una cooperación que supera la barrera entre Sur y Norte. Responsables:  fr. Michael Lasky y fr. Luciano Bernardi. (fecha límite para socializar el acuerdo: Abril 2012)
  • Elaboración de un mapa de experiencias de intercambio, presentes en A.L. Responsables: las Comisiones de JPSC: FALC  y CFC. (fecha límite para socializar el mapa: mayo 2012)
  • Establecer los nuevos criterios a seguir en las experiencias proyectadas de intercambio. Responsables: fr. Michael Lasky y fr. Luciano Bernardi. (fecha límite para socializar el documento: Marzo 2012)
  • Realizar tres experiencias pilotos en A.L. entre los dos conferencias de manera procesual: Honduras (fecha aproximada: marzo-mayo 2013), Colombia y Río de Janeiro (Bra).

2.  Formación y acciones interfranciscanas para JPSC, con vinculación de las pastorales sociales de las jurisdicciones.

Mediaciones

Fortalecer las comisiones de JPSC en las distintas jurisdicciones de la FALC, incluyendo en ellas la participación de los laicos, OFS, JUFRA y Pastoral social.
  • Crear en la Zona norte dos subcomisiones de acuerdo a la identidad geopolítica y cultural, en aras a favorecer el trabajo JPSC: sub-zona 1: Centroamérica (C. México, C. Centroamérica, D. Costa Rica y M. Cuba), Sub-zona 2 (C. Colombia, C. Venezuela y D. Ecuador)
  • Participación de los delegados JPSC OFMConv. en la Comisión interfranciscana de Centroamérica y del Servicio interfranciscano de SINFRAJUPE Brasil.
  • Encuentros: JPSC Centroamérica (San Pedro Sula–Honduras 14-17 febrero de 2013); SINFRAJUPE Brasil (6-9 Septiembre de 2012)


3.  Estudio y socialización de los subsidios para la formación emanados del secretariado General JPSC EDI
 
Mediaciones:
·         Envío de los subsidios a todos los delegados JPSC de las jurisdicciones FALC, para el estudio y reflexión. (mayo de 2012)
·         Envíos de los subsidios a todos los ministros, custodios y delegados de las jurisdicciones FALC, para la divulgación, como instrumento para las etapas de la formación.




4.  Fortalecer, dentro de los procesos formativos, la formación en JPSC.

 
Mediaciones:
Talleres en las casas de formación sobre los subsidios emanados desde el secretariado general JPSC y sobre el documento emanado de la USM (itinerario formativo para una Vida Religiosa profética).
  • Propiciar, durante la formación, el acercamiento de los hermanos en experiencias de participación en las actividades programadas en favor de la vida, la ecología, incluyendo pastorales de “impacto”, en lugares significativamente franciscanos. (Cf. Cta. Min. Gen. 2012. Cap. 2. parr.6)
  •  
     
     
5.  Consideramos urgente continuar con el proceso de articulación y conocimiento recíproco de los delegados de JPSC de la confederación FALC para sus acciones conjuntas.

Mediaciones:
·         Que la Confederación favorezca encuentros de formación y planeación de los delegados de las jurisdicciones:

Ø  Encuentro de la comisión de JPSC FALC cada dos años. (2014: Colombia; 2016: Bolivia).
Ø  Encuentro por Zonas (Norte 1; Norte 2; Brasil; Sur.), dos veces en el sexenio.
Ø  Encuentro de los delegados de JPSC FALC, abierto a laicos y familia franciscana. Una vez en el sexenio.
·         Fortalecimiento de la divulgación del boletín “Ecos de Justicia y Paz”, sobre el trabajo de JPSC en la Confederación.



6. Fortalecer las redes de cooperación y articulación de JPSC-FALC con otras entidades afines (Familia Franciscana, Organismos eclesiales, Grupos de trabajo Ecuménico, Ecológico)”.

 Mediaciones:
·         Articulación con la oficina de Nueva York de Franciscans International dedicada a las Américas, en el desarrollo de la RPU (Revisión Periódica Universal de los DDHH) y de otros temas afines.
·         Dar continuidad a las iniciativas propuestas por los delegados generales “Roma 6” y la comisión JPSC de la Unión de Superiores Mayores de Roma.



También queremos compartirles con gozo, que como fruto de este encuentro surge la iniciativa de crear la comisión interfranciscana de JPSC de Centroamérica, concretizada con la planeación de la celebración de encuentros de la Comisión a partir de marzo de 2012, y el encuentro centroamericano de la familia franciscana unida sobre JPSC.   
Agradecemos a: fray Marco Tasca, Ministro General; Fray Jorge Fernández, Asistente General para América Latina; Fray Francisco Leudo, Delegado General de JPSC; Fray Carlos Trovarelli, Presidente de la FALC; Fray Edgar Ramírez, Custodio de Centroamérica; fray Ramiro Lazo, delegado de JPSC de la Custodia centroaméricana, por el apoyo decidido a la comisión.

Que la Bienaventurada siempre Virgen María y nuestro Padre San Francisco, hermano universal, los acompañen siempre y les concedan de Dios bendiciones incesantes.  
En Cristo, Señor de los pobres,

Comisión de JPSC FALC.
Fr. Francisco Leudo               Delegado General JPSC
Fr. Luciano Bernardi.             Delegado JPSC FALC
Fr. Jair Contreras                    Animador JPSC FALC, Zona Norte
Fr. Marcio Dos Santos           Animador JPSC FALC, Zona Brasil
Fr. Jorge Peixoto                    Animador JPSC FALC, Zona Sur

sábado, 7 de enero de 2012

MENSAJE DEL SANTO PADRE PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ 1 DE ENERO DE 2012

Queridos Hermanos todos. al iniciar este nuevo año, queremos compartir con ustedes el mensaje del Papa SS Bendicto XVI para la jornada mundial de la Paz, el 1 de enero de 2012. en él hace un llamado a los jóvenes y a la comunidad en general a educar y a ser educados en la Justicia y la Paz. 

  

EDUCAR A LOS JÓVENES EN LA JUSTICIA Y LA PAZ

1. El comienzo de un Año nuevo, don de Dios a la humanidad, es una invitación a desear a todos, con mucha confianza y afecto, que este tiempo que tenemos por delante esté marcado por la justicia y la paz.


¿Con qué actitud debemos mirar el nuevo año? En el salmo 130 encontramos una imagen muy bella. El salmista dice que el hombre de fe aguarda al Señor «más que el centinela la aurora» (v. 6), lo aguarda con una sólida esperanza, porque sabe que traerá luz, misericordia, salvación. Esta espera nace de la experiencia del pueblo elegido, el cual reconoce que Dios lo ha educado para mirar el mundo en su verdad y a no dejarse abatir por las tribulaciones. Os invito a abrir el año 2012 con dicha actitud de confianza.

Es verdad que en el año que termina ha aumentado el sentimiento de frustración por la crisis que agobia a la sociedad, al mundo del trabajo y la economía; una crisis cuyas raíces son sobre todo culturales y antropológicas. Parece como si un manto de oscuridad hubiera descendido sobre nuestro tiempo y no dejara ver con claridad la luz del día.

En esta oscuridad, sin embargo, el corazón del hombre no cesa de esperar la aurora de la que habla el salmista. Se percibe de manera especialmente viva y visible en los jóvenes, y por esa razón me dirijo a ellos teniendo en cuenta la aportación que pueden y deben ofrecer a la sociedad. Así pues, quisiera presentar el Mensaje para la XLV Jornada Mundial de la Paz en una perspectiva educativa: «Educar a los jóvenes en la justicia y la paz», convencido de que ellos, con su entusiasmo y su impulso hacia los ideales, pueden ofrecer al mundo una nueva esperanza.

Mi mensaje se dirige también a los padres, las familias y a todos los estamentos educativos y formativos, así como a los responsables en los distintos ámbitos de la vida religiosa, social, política, económica, cultural y de la comunicación. Prestar atención al mundo juvenil, saber escucharlo y valorarlo, no es sólo una oportunidad, sino un deber primario de toda la sociedad, para la construcción de un futuro de justicia y de paz.

Se ha de transmitir a los jóvenes el aprecio por el valor positivo de la vida, suscitando en ellos el deseo de gastarla al servicio del bien. Éste es un deber en el que todos estamos comprometidos en primera persona.

Las preocupaciones manifestadas en estos últimos tiempos por muchos jóvenes en diversas regiones del mundo expresan el deseo de mirar con fundada esperanza el futuro. En la actualidad, muchos son los aspectos que les preocupan: el deseo de recibir una formación que los prepare con más profundidad a afrontar la realidad, la dificultad de formar una familia y encontrar un puesto estable de trabajo, la capacidad efectiva de contribuir al mundo de la política, de la cultura y de la economía, para edificar una sociedad con un rostro más humano y solidario.

Es importante que estos fermentos, y el impulso idealista que contienen, encuentren la justa atención

en todos los sectores de la sociedad. La Iglesia mira a los jóvenes con esperanza, confía en ellos y los anima a buscar la verdad, a defender el bien común, a tener una perspectiva abierta sobre el mundo y ojos capaces de ver «cosas nuevas» (Is 42,9; 48,6).

Los responsables de la educación

2. La educación es la aventura más fascinante y difícil de la vida. Educar –que viene de educere en latín– significa conducir fuera de sí mismos para introducirlos en la realidad, hacia una plenitud que hace crecer a la persona. Ese proceso se nutre del encuentro de dos libertades, la del adulto y la del joven. Requiere la responsabilidad del discípulo, que ha de estar abierto a dejarse guiar al conocimiento de la realidad, y la del educador, que debe de estar dispuesto a darse a sí mismo. Por eso, los testigos auténticos, y no simples dispensadores de reglas o informaciones, son más necesarios que nunca; testigos que sepan ver más lejos que los demás, porque su vida abarca espacios más amplios. El testigo es el primero en vivir el camino que propone.

¿Cuáles son los lugares donde madura una verdadera educación en la paz y en la justicia? Ante todo la familia, puesto que los padres son los primeros educadores. La familia es la célula originaria de la sociedad. «En la familia es donde los hijos aprenden los valores humanos y cristianos que permiten una convivencia constructiva y pacífica. En la familia es donde se aprende la solidaridad entre las generaciones, el respeto de las reglas, el perdón y la acogida del otro»[1].Ella es la primera escuela donde se recibe educación para la justicia y la paz.

Vivimos en un mundo en el que la familia, y también la misma vida, se ven constantemente amenazadas y, a veces, destrozadas. Unas condiciones de trabajo a menudo poco conciliables con las responsabilidades familiares, la preocupación por el futuro, los ritmos de vida frenéticos, la emigración en busca de un sustento adecuado, cuando no de la simple supervivencia, acaban por hacer difícil la posibilidad de asegurar a los hijos uno de los bienes más preciosos: la presencia de los padres; una presencia que les permita cada vez más compartir el camino con ellos, para poder transmitirles esa experiencia y cúmulo de certezas que se adquieren con los años, y que sólo se pueden comunicar pasando juntos el tiempo. Deseo decir a los padres que no se desanimen. Que exhorten con el ejemplo de su vida a los hijos a que pongan la esperanza ante todo en Dios, el único del que mana justicia y paz auténtica.

Quisiera dirigirme también a los responsables de las instituciones dedicadas a la educación: que vigilen con gran sentido de responsabilidad para que se respete y valore en toda circunstancia la dignidad de cada persona. Que se preocupen de que cada joven pueda descubrir la propia vocación, acompañándolo mientras hace fructificar los dones que el Señor le ha concedido. Que aseguren a las familias que sus hijos puedan tener un camino formativo que no contraste con su conciencia y principios religiosos.

Que todo ambiente educativo sea un lugar de apertura al otro y a lo transcendente; lugar de diálogo, de cohesión y de escucha, en el que el joven se sienta valorado en sus propias potencialidades y riqueza interior, y aprenda a apreciar a los hermanos. Que enseñe a gustar la alegría que brota de vivir día a día la caridad y la compasión por el prójimo, y de participar activamente en la construcción de una sociedad más humana y fraterna.

Me dirijo también a los responsables políticos, pidiéndoles que ayuden concretamente a las familias e instituciones educativas a ejercer su derecho deber de educar. Nunca debe faltar una ayuda adecuada a la maternidad y a la paternidad. Que se esfuercen para que a nadie se le niegue el derecho a la instrucción y las familias puedan elegir libremente las estructuras educativas que consideren más idóneas para el bien de sus hijos. Que trabajen para favorecer el reagrupamiento de las familias divididas por la necesidad de encontrar medios de subsistencia. Ofrezcan a los jóvenes una imagen límpida de la política, como verdadero servicio al bien de todos.

No puedo dejar de hacer un llamamiento, además, al mundo de los medios, para que den su aportación educativa. En la sociedad actual, los medios de comunicación de masa tienen un papel particular: no sólo informan, sino que también forman el espíritu de sus destinatarios y, por tanto, pueden dar una aportación notable a la educación de los jóvenes. Es importante tener presente que los lazos entre educación y comunicación son muy estrechos: en efecto, la educación se produce mediante la comunicación, que influye positiva o negativamente en la formación de la persona.

También los jóvenes han de tener el valor de vivir ante todo ellos mismos lo que piden a quienes están en su entorno. Les corresponde una gran responsabilidad: que tengan la fuerza de usar bien y conscientemente la libertad. También ellos son responsables de la propia educación y formación en la justicia y la paz.

Educar en la verdad y en la libertad

3. San Agustín se preguntaba: «Quid enim fortius desiderat anima quam veritatem? - ¿Ama algo el alma con más ardor que la verdad?»[2]. El rostro humano de una sociedad depende mucho de la contribución de la educación a mantener viva esa cuestión insoslayable. En efecto, la educación persigue la formación integral de la persona, incluida la dimensión moral y espiritual del ser, con vistas a su fin último y al bien de la sociedad de la que es miembro. Por eso, para educar en la verdad es necesario saber sobre todo quién es la persona humana, conocer su naturaleza. Contemplando la realidad que lo rodea, el salmista reflexiona: «Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado. ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano, para que de él te cuides?» (Sal 8,4-5). Ésta es la cuestión fundamental que hay que plantearse: ¿Quién es el hombre? El hombre es un ser que alberga en su corazón una sed de infinito, una sed de verdad –no parcial, sino capaz de explicar el sentido de la vida– porque ha sido creado a imagen y semejanza de Dios. Así pues, reconocer con gratitud la vida como un don inestimable lleva a descubrir la propia dignidad profunda y la inviolabilidad de toda persona. Por eso, la primera educación consiste en aprender a reconocer en el hombre la imagen del Creador y, por consiguiente, a tener un profundo respeto por cada ser humano y ayudar a los otros a llevar una vida conforme a esta altísima dignidad. Nunca podemos olvidar que «el auténtico desarrollo del hombre concierne de manera unitaria a la totalidad de la persona en todas sus dimensiones»[3],incluida la trascendente, y que no se puede sacrificar a la persona para obtener un bien particular, ya sea económico o social, individual o colectivo.

Sólo en la relación con Dios comprende también el hombre el significado de la propia libertad. Y es cometido de la educación el formar en la auténtica libertad. Ésta no es la ausencia de vínculos o el dominio del libre albedrío, no es el absolutismo del yo. El hombre que cree ser absoluto, no depender de nada ni de nadie, que puede hacer todo lo que se le antoja, termina por contradecir la verdad del propio ser, perdiendo su libertad. Por el contrario, el hombre es un ser relacional, que vive en relación con los otros y, sobre todo, con Dios. La auténtica libertad nunca se puede alcanzar alejándose de Él.

La libertad es un valor precioso, pero delicado; se la puede entender y usar mal. «En la actualidad, un obstáculo particularmente insidioso para la obra educativa es la masiva presencia, en nuestra sociedad y cultura, del relativismo que, al no reconocer nada como definitivo, deja como última medida sólo el propio yo con sus caprichos; y, bajo la apariencia de la libertad, se transforma para cada uno en una prisión, porque separa al uno del otro, dejando a cada uno encerrado dentro de su propio “yo”. Por consiguiente, dentro de ese horizonte relativista no es posible una auténtica educación, pues sin la luz de la verdad, antes o después, toda persona queda condenada a dudar de la bondad de su misma vida y de las relaciones que la constituyen, de la validez de su esfuerzo por construir con los demás algo en común»[4].

Para ejercer su libertad, el hombre debe superar por tanto el horizonte del relativismo y conocer la verdad sobre sí mismo y sobre el bien y el mal. En lo más íntimo de la conciencia el hombre descubre una ley que él no se da a sí mismo, sino a la que debe obedecer y cuya voz lo llama a amar, a hacer el bien y huir del mal, a asumir la responsabilidad del bien que ha hecho y del mal que ha cometido[5].Por eso, el ejercicio de la libertad está íntimamente relacionado con la ley moral natural, que tiene un carácter universal, expresa la dignidad de toda persona, sienta la base de sus derechos y deberes fundamentales, y, por tanto, en último análisis, de la convivencia justa y pacífica entre las personas.

El uso recto de la libertad es, pues, central en la promoción de la justicia y la paz, que requieren el respeto hacia uno mismo y hacia el otro, aunque se distancie de la propia forma de ser y vivir. De esa actitud brotan los elementos sin los cuales la paz y la justicia se quedan en palabras sin contenido: la confianza recíproca, la capacidad de entablar un diálogo constructivo, la posibilidad del perdón, que tantas veces se quisiera obtener pero que cuesta conceder, la caridad recíproca, la compasión hacia los más débiles, así como la disponibilidad para el sacrificio.

Educar en la justicia

4. En nuestro mundo, en el que el valor de la persona, de su dignidad y de sus derechos, más allá de las declaraciones de intenciones, está seriamente amenazo por la extendida tendencia a recurrir exclusivamente a los criterios de utilidad, del beneficio y del tener, es importante no separar el concepto de justicia de sus raíces transcendentes. La justicia, en efecto, no es una simple convención humana, ya que lo que es justo no está determinado originariamente por la ley positiva, sino por la identidad profunda del ser humano. La visión integral del hombre es lo que permite no caer en una concepción contractualista de la justicia y abrir también para ella el horizonte de la solidaridad y del amor[6].

No podemos ignorar que ciertas corrientes de la cultura moderna, sostenida por principios económicos racionalistas e individualistas, han sustraído al concepto de justicia sus raíces transcendentes, separándolo de la caridad y la solidaridad: «La “ciudad del hombre” no se promueve sólo con relaciones de derechos y deberes sino, antes y más aún, con relaciones de gratuidad, de misericordia y de comunión. La caridad manifiesta siempre el amor de Dios también en las relaciones humanas, otorgando valor teologal y salvífico a todo compromiso por la justicia en el mundo»[7].

«Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados» (Mt 5,6). Serán saciados porque tienen hambre y sed de relaciones rectas con Dios, consigo mismos, con sus hermanos y hermanas, y con toda la creación.

Educar en la paz

5. «La paz no es sólo ausencia de guerra y no se limita a asegurar el equilibrio de fuerzas adversas. La paz no puede alcanzarse en la tierra sin la salvaguardia de los bienes de las personas, la libre comunicación entre los seres humanos, el respeto de la dignidad de las personas y de los pueblos, la práctica asidua de la fraternidad»[8].La paz es fruto de la justicia y efecto de la caridad. Y es ante todo don de Dios. Los cristianos creemos que Cristo es nuestra verdadera paz: en Él, en su cruz, Dios ha reconciliado consigo al mundo y ha destruido las barreras que nos separaban a unos de otros (cf. Ef 2,14-18); en Él, hay una única familia reconciliada en el amor.

Pero la paz no es sólo un don que se recibe, sino también una obra que se ha de construir. Para ser verdaderamente constructores de la paz, debemos ser educados en la compasión, la solidaridad, la colaboración, la fraternidad; hemos de ser activos dentro de las comunidades y atentos a despertar las consciencias sobre las cuestiones nacionales e internacionales, así como sobre la importancia de buscar modos adecuados de redistribución de la riqueza, de promoción del crecimiento, de la cooperación al desarrollo y de la resolución de los conflictos. «Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios», dice Jesús en el Sermón de la Montaña (Mt 5,9).

La paz para todos nace de la justicia de cada uno y ninguno puede eludir este compromiso esencial de promover la justicia, según las propias competencias y responsabilidades. Invito de modo particular a los jóvenes, que mantienen siempre viva la tensión hacia los ideales, a tener la paciencia y constancia de buscar la justicia y la paz, de cultivar el gusto por lo que es justo y verdadero, aun cuando esto pueda comportar sacrificio e ir contracorriente.

Levantar los ojos a Dios


6. Ante el difícil desafío que supone recorrer la vía de la justicia y de la paz, podemos sentirnos tentados de preguntarnos como el salmista: «Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio?» (Sal 121,1).

Deseo decir con fuerza a todos, y particularmente a los jóvenes: «No son las ideologías las que salvan el mundo, sino sólo dirigir la mirada al Dios viviente, que es nuestro creador, el garante de nuestra libertad, el garante de lo que es realmente bueno y auténtico [...], mirar a Dios, que es la medida de lo que es justo y, al mismo tiempo, es el amor eterno.

Y ¿qué puede salvarnos sino el amor?»[9]. El amor se complace en la verdad, es la fuerza que nos hace capaces de comprometernos con la verdad, la justicia, la paz, porque todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta (cf. 1 Co 13,1-13).

Queridos jóvenes, vosotros sois un don precioso para la sociedad. No os dejéis vencer por el desánimo ante las dificultades y no os entreguéis a las falsas soluciones, que con frecuencia se presentan como el camino más fácil para superar los problemas. No tengáis miedo de comprometeros, de hacer frente al esfuerzo y al sacrificio, de elegir los caminos que requieren fidelidad y constancia, humildad y dedicación. Vivid con confianza vuestra juventud y esos profundos deseos de felicidad, verdad, belleza y amor verdadero que experimentáis. Vivid con intensidad esta etapa de vuestra vida tan rica y llena de entusiasmo.

Sed conscientes de que vosotros sois un ejemplo y estímulo para los adultos, y lo seréis cuanto más os esforcéis por superar las injusticias y la corrupción, cuanto más deseéis un futuro mejor y os comprometáis en construirlo. Sed conscientes de vuestras capacidades y nunca os encerréis en vosotros mismos, sino sabed trabajar por un futuro más luminoso para todos. Nunca estáis solos. La Iglesia confía en vosotros, os sigue, os anima y desea ofreceros lo que tiene de más valor: la posibilidad de levantar los ojos hacia Dios, de encontrar a Jesucristo, Aquel que es la justicia y la paz.

A todos vosotros, hombres y mujeres preocupados por la causa de la paz. La paz no es un bien ya logrado, sino una meta a la que todos debemos aspirar. Miremos con mayor esperanza al futuro, animémonos mutuamente en nuestro camino, trabajemos para dar a nuestro mundo un rostro más humano y fraterno y sintámonos unidos en la responsabilidad respecto a las jóvenes generaciones de hoy y del mañana, particularmente en educarlas a ser pacíficas y artífices de paz. Consciente de todo ello, os envío estas reflexiones y os dirijo un llamamiento: unamos nuestras fuerzas espirituales, morales y materiales para «educar a los jóvenes en la justicia y la paz».

Vaticano, 8 de diciembre de 2011

BENEDICTUS PP XVI

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Notas

[1] Discurso a los Administradores de la Región del Lacio, del Ayuntamiento y de la Provincia de Roma, (14 enero 2011), L’Osservatore Romano, ed. en lengua española (23 enero 2011), 3.

[2] Comentario al Evangelio de S. Juan, 26,5.

[3] Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 11: AAS 101 (2009), 648; cf. Pablo VI, Carta enc. Populorum progressio (26 marzo 1967), 14: AAS 59 (1967), 264.

[4] Discurso en la ceremonia de apertura de la Asamblea eclesial de la diócesis de Roma (6 junio 2005): AAS 97 (2005), 816.

[5] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes, 16.

[6]Cf. Discurso en el Bundestag (Berlín, 22 septiembre 2011): L’Osservatore Romano, ed. en lengua española (25 septiembre 2011), 6-7.

[7] Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 6: AAS 101 (2009), 644-645.

[8] Catecismo de la Iglesia Católica, 2304.

[9] Vigilia de oración con los jóvenes (Colonia, 20 agosto 2005): AAS 97 (2005), 885-886.

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jueves, 27 de octubre de 2011

Jornada de reflexión, diálogo y oración por la paz y la justicia en el mundo "Peregrinos de la Verdad, peregrinos de la paz"


Jornada de reflexión, diálogo y oración
por la paz y la justicia en el mundo
"Peregrinos de la verdad, peregrinos de la paz"
Asís, 27 de octubre de 2011

Jornada de oración en Asís (Italia)
El Papa y 300 líderes religiosos piden el fin de las guerras y el terrorismo

ROMA, 27 Oct. (EUROPA PRESS) -
Benedicto XVI ha renovado, junto con 300 representantes religiosos de todo el mundo, el compromiso "por la paz y la justicia" y ha hecho un llamamiento para que en el mundo no exista "nunca más la violencia, nunca más la guerra, nunca más el terrorismo", durante el encuentro final de la Jornada de Oración por la Paz y la Justicia celebrada este jueves en la ciudad italiana de Asís.

Además, el Papa ha pedido para que "en nombre de Dios, cada religión lleve sobre la tierra la Justicia y la paz, perdón y vida" y ha recordado que "la dimensión espiritual es un elemento fundamental para construir la paz".
El Pontífice ha concluido así la renovación del compromiso por la paz realizada por los líderes religiosos, durante la cual varios jóvenes han entregado a cada uno de los representantes religiosos una lámpara encendida "como símbolo del deseo y del compromiso de ser portadores de la luz de la paz", según ha explicado el Papa.
Así, los líderes religiosos han declarado cada uno su compromiso por la paz y han afirmado que "para construir la paz es necesario amar al prójimo", como ha explicado en su intervención el patriarca ecuménico ortodoxo Bartolomeo I. Por su parte, el representante luterano Mounib Younan, de la federación luterana mundial, ha afirmado que todos los líderes reunidos en Asís están convencidos de que "el terrorismo y la violencia contrasta con el auténtico espíritu religioso" y se comprometen a "condenar cualquier utilización de la violencia y la guerra en nombre de Dios o la religión".
Por su parte, el representante de la religión Sikh, Tarunjit Singh Butalia, ha recordado que los participantes a este encuentro se comprometen a "educar las personas a respetarse y a estimarse recíprocamente", mientras que el representante musulmán, Mulana Mohammed Zubair Abid ha subrayado que se comprometen también a "dialogar con sinceridad y paciencia".
Asimismo, el metropolita Mar Gregorios del patriarcado Siro-Ortodoxo de Antioquía ha destacado que se comprometen a "perdonar los errores y prejuicios del pasado y del presente y a apoyarse en el común esfuerzo para vencer el egoísmo".
La representante del Comité Internacional Judío para las relaciones Interreligiosas, Betty Ehrenberg ha subrayado que los líderes religiosos piden a las naciones "que hagan cualquier esfuerzo para que, a nivel nacional e internacional, se edifique y se consolide, sobre el fundamento de la justicia, un mundo de solidaridad y de paz".
El representante de los no creyentes, el filósofo Guillermo Hurtado ha subrayado que también los no creyentes se comprometen "a la edificación de un mundo nuevo donde el respeto a la dignidad del hombre" sea "la base de la vida en sociedad".
Tras renovar el compromiso por la paz y la justicia, Benedicto XVI ha intercambiado un 'saludo de paz' con el rabino de Israel, David Rosen, y el patriarca de Constantinopla, Bartolomeo I, así como con el resto de representantes religiosos, mientras los frailes del convento de San Francisco de Asís han lanzado varias palomas blancas como símbolo de la paz.
Finalmente, el Papa ha dirigido un breve saludo a los participantes de esta jornada de oración en Asís y ha subrayado que "este peregrinaje único" ha permitido promover "el diálogo fraterno y profundizar en la amistad" de todas las religiones, aunque ha subrayado que todos los participantes "no se separarán" sino que "continuarán a encontrarse, para estar unidos en este camino de diálogo" y construir "diariamente" la paz.
Además, ha señalado la necesidad de renovar el "compromiso" para alcanzar "un mundo mejor, un mundo en el que cada hombre y cada mujer y cada persona pueda vivir en concordancia con sus legítimas aspiraciones". Finalmente, el Pontífice ha agradecido a todos los participantes por aceptar "su invitación a Asís" como "peregrinos de la verdad y de la paz".
Por su parte, el presidente del Pontificio Consejo para la unidad de los cristianos, el cardenal Kurt Koch ha pedido para que todos los creyentes "sean instrumentos de la paz que viene de lo alto" y ha recordado que "no hay paz sin justicia, ni justicia sin perdón".
Tras la celebración, el Pontífice ha visitado la tumba de San Francisco junto con los representantes de las religiones cristianas y posteriormente se dirigirá a la estación de tren de Asís, desde donde saldrá en tren hacia el Vaticano.
Este viernes, el Papa mantendrá un encuentro con todos los representantes religiosos que han participado en la Jornada de Oración por la paz...


 si desean ver el video completo de esta jornada espiritual pueden acceder a la página oficial del Vaticano, dedicada a dicha jornada. les ofrecemos el link específico del video:

Colombia también se unió al deseo de los hombres de buena voluntad reunidos en Asís para celebrar el 25º aniversario de la “Lógica de Asís”.



En la Iglesia San Francisco de Asís, en la Ciudad de Bogotá se dio lugar, en las horas de la mañana, el encuentro de diversos líderes religiosos de las grandes religiones (Judía, Musulmana, Cristiana, Budista), y de distintas iglesias cristianas históricas, otras denominaciones religiosas y lideres de algunos grupos étnicos de las tierras colombianas; encuentro organizado desde la conferencia episcopal colombiana, y cuyo propósito fue unirse a la “Lógica de Asís” elevando desde la propia espiritualidad sus oraciones en favor de la paz, la justicia, el perdón y la vida. Conscientes que estos valores traspasan cualquier sistema de creencia y religiones, en tanto son valores trascendentales de la existencia humana.

Comisión JPSC FALC

domingo, 16 de octubre de 2011

El Espíritu de Asís


Queridos Hermanos, luego de un tiempo de ausencia volvemos a ustedes con el deseo de aunar fuerzas para vivir, desde nuestra fe y en los distintos lugares de nuestras presencias, el Espíritu de Asís.


Queridos Hermanos, luego de un tiempo de ausencia volvemos a ustedes con el deseo de aunar fuerzas para vivir, desde nuestra fe y en los distintos lugares de nuestras presencias, el Espíritu de Asís.

por esta razón nos permitimos compartirles los diversos Links donde encontramos los documentos, listos en Español y Portugués,  emanados por los Seis delegados generales franciscanos de JPSC (Romans 6), en los que enontramos algunas indicaciones para la celebración del 25º aniversário del Espiritu de Asís.

Además les invitamos a todas las fraternidades de la FALC para que el día 27 de octubre,  a celebrar una Eucaristía y/o las vísperas para unirnos a toda la humanidad y al papa, en esta a celebración.

Convocatoria a la celebración del Espíritu de Asís: http://spiritodiassisi.files.wordpress.com/2011/01/spiritofassisies-convocationletter.pdf

Carta de invitación
http://spiritodiassisi.files.wordpress.com/2011/01/spiritofassisies-0-invitationletter.pdf

Encontramos además: Material didáctico, Pensamientos en torno a la Paz y el diálogo, Guía para un encuentro interreligioso, un esquema de Oración ecuménica, Eucaristía Católica, Oración franciscana y una Oración litúrgica en el siguiente Links: http://spiritodiassisi.wordpress.com/espagnol/  

o

http://spiritodiassisi.wordpress.com/portugues/


Paz y Bien.

Comisión JPSC FALC

viernes, 1 de abril de 2011

Ciudad de los Meninos, un encuentro con Jesucristo en los Bienaventurados del Reino

Por: Fray Luis Favaron

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Texto en Portugués
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CIDADE DOS MENINOS

A Cidade dos Meninos é uma obra social da Província S.Francisco de Assis dos Frades Menores Conventuais do Brasil e está localizada na cidade de Santo André da Grande São Paulo.

Foi fundada há mais de 50 anos pelo frei Pio Populin após uma experiência similar na cidade de Padova - Itália .Frei Pio faleceu em 2010 com a idade de 97 anos.

Sua missão é acolher crianças e adolescentes de baixa renda em período integral dando-lhes oportunidade de uma vida digna e de uma formação integral, humana, ética, religiosa, política, social, educando-os para a cidadania, a liberdade e a vida plena.

A Cidade dos Meninos é o lugar preferencial dos mais pobres; é ao pobre onde se “ estende o tapete vermelho”; é o pobre a pessoa mais importante, acolhida com o maior carinho e respeito.

A Cidade dos Meninos faz suas as palavras de Oscar Niemeyer, grande arquiteto brasileiro, de fama mundial :”As crianças mais pobres entram aqui com orgulho, como se a vida estivesse melhorando, participando assim de coisas melhores que, em geral, só as crianças ricas tem”.

No decorrer dos anos a Cidade dos Meninos se abriu a vários projetos, sempre atenta às necessidades dos mais pobres e sofridos.

Atualmente desenvolve os seguintes projetos:

1 – creche ou educação infantil com 300 crianças de 3 meses de idade a 6 anos;


2 – centro da juventude ou CJ: com 200 crianças e adolescentes;


3 – centro de iniciação profissional, com várias oficinas profissionalizantes;


4 – Procat ou centro de convivência e aprendizado no trabalho, com 56 jovens a partir dos 16 anos;


5- Centro de reabilitação e equoterapia com 126 praticantes



Para a sustentação de tamanha obra os recursos financeiros provêm de:

1- alguns subsídios governamentais;

2- projeto de adoção à distância;

3- academia aberta à comunidade que paga para usufruir dos seus serviços.

 Conclusão: na entrada da Cidade dos Meninos tem um quadro que representa toda a mística e a força da Cidade dos Meninos. Este quadro representa um homem e uma mulher crucificados e, ao pé da cruz, Jesus ressuscitado que procura tira-los da cruz fazendo-os participantes da sua ressurreição. Em cima tem a escrita: Descer da cruz os pobres.

 Fray Luis Favaron. OFM Conv.


 
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Texto en Español
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CIUDAD DE LOS MENINOS
(CIUDAD DE LOS MUCHACHOS)


“La Ciudad de los Meninos” (muchachos) es una obra social de la Provincia San Francisco de Asís de los Frailes Menores Conventuales en Brasil y se encuentra en la ciudad de San Andrés, en el Gran Sao Paulo.

Fue fundada hace 50 años por Fray Pío Populin después de una experiencia similar en la ciudad de Padua – Italia. Fray Pío murió en 2010 a la edad de 97 años.


Su misión es acoger a los niños y adolescentes de bajos ingresos en la jornada completa dándoles la oportunidad de una vida digna y de una formación integral, humana, ética, religiosa, política, social, educándolos para la ciudadanía, la libertad y la vida plena.

La Ciudad de los Meninos es un lugar preferencial para las personas más pobres; donde están los pobres "se extiende la alfombra roja", es el pobre la persona más importante, recibida con el mayor cariño y respeto.

La Ciudad de los Meninos hace eco de las palabras de Oscar Niemeyer, arquitecto brasileño de gran fama mundial: "Los niños más pobres vienen aquí con orgullo, como si la vida estuviese mejorando, participando así de las cosas mejores que, en general, sólo los niños ricos tienen".

Con el correr de los años, la Ciudad de los Meninos, abrió varios proyectos, siempre atenta a las necesidades de los más pobres y sufridos.

Actualmente está desarrollando los siguientes proyectos:

1 - guardería o jardín infantil con 300 niños de entre 3 meses a los 6 años;


2 - CJ o centro juvenil, con 200 niños y adolescentes;




3 - centro de iniciación profesional, con varios talleres de capacitación;


4 - Procat o Centro de conveniencia y aprendizaje en el trabajo, con 56 jóvenes desde los 16 años de edad;




5 - La terapia equina (Equinoterapia) y centro de rehabilitación con 126 profesionales.


Los recursos financieros para el sostenimiento de tales obras proceden de:

1- algunos subsidios del gobierno;

2- el Proyecto de adopción a distancia;

3- la Academia abierta a la comunidad, que paga para hacer uso de sus servicios.



Conclusión: en la entrada de la Ciudad de los Meninos está un cuadro que representa toda la mística y la fuerza de la Ciudad de los Meninos. Este cuadro muestra a un hombre y a una mujer crucificados, y al pie de la cruz, Jesús resucitado, que busca bajarlos de la cruz, haciéndolos partícipes de su resurrección. Por encima está escrito: Bajar de la cruz a los pobres.

Fray Luis Favaron. OFM Conv.